Alcohol

 Inicio | Correo | Contacto | Noticias | Mapa web
Info-Drogas >> Alcohol

ALCOHOLISMO

La OMS define al alcoholismo como un trastorno crónico de la conducta caracterizado por la dependencia hacia el alcohol expresado a través de dos síntomas fundamentales: la incapacidad de detenerse en la ingestión de alcohol y la imposibilidad de abstenerse de alcohol.

CLASES DE BEBEDORES

 

Bebedor: Persona que consume bebidas alcohólicas con o sin moderación. Existen diferentes tipos de bebedores:

 

  • Bebedor Moderado: Es aquel que ingiere bebidas alcohólicas de manera habitual en cantidad inferior a los 3/4 de litro por día.

  • Bebedor Habitual: Aquella persona que consume alcohol por gusto o costumbre, formando éste parte de su vida social y personal. La ingestión suele producirse de manera circunstancial, pudiendo dejar de beber.

  • Bebedor Excesivo: Consume una cantidad mayor a 1 litro de vino, o su equivalente, al día. Este tipo de bebedor se embriaga más de una vez al mes, pero aún puede controlar su ingesta de bebidas alcohólicas.

  • Alcohólico: Persona que depende del alcohol a nivel físico y es incapaz de detenerse o abstenerse. Se trata de enfermos que deben ser tratados psicológica o farmacológicamente para poder superar su adicción.

CLASES DE ALCOHOLISMO

ALCOHOLISMO CRÓNICO: Se manifiesta por un consumo habitual y moderado de bebidas que contienen alcohol. Este alcohólico presenta trastornos en su carácter como irritabilidad, desconfianza, e incluso periodos de depresión que pueden evolucionar hasta el suicidio. Son todos los órganos los que se ven afectados, por lo que el temblor en las manos y alteraciones digestivas que pueden derivar en cáncer, suelen ser manifestaciones típicas. También puede existir Delirium Tremens.

ALCOHOLISMO AGUDO: Este tipo de alcoholismo es conocido también como ebriedad o embriaguez. Sus efectos son transitorios y pueden ir desde la euforia hasta la tristeza, de ahí el llanto o la risa incontrolada e injustificada de las personas bajo este estado. También pueden llegar a perder la razón y el equilibrio, por lo que la marcha inestable, los mareos, las náuseas y los vómitos son denominadores comunes en el alcoholismo agudo.

La embriaguez se manifiesta por unas conductas psíquicas características: disminuye la capacidad de comprensión, de pensamiento y de critica con alteraciones del comportamiento: exaltación del afecto, de la amistad, de las emociones (“te quiero como un hermano”, etc.), euforia, fuerte defensa de los argumentos, magnificación de la verdad propia, desahogo mental, apetito sexual alterado (inhibición o exaltación), expansión de la vena poetica/artística (“desde Santurce a Bilbao” y otras canciones populares), fuertes aspiraciones políticas (“si yo fuera presidente del gobierno…” etc., etc.).

ESCALA DE JELLINEK O ESCALA DE VALORACIÓN ALCOHÓLICA

Entre las clasificaciones difundidas cabe citar la escala de Jellinek empleada por la O.M.S (Organización Mundial de la Salud).

ALFA. Dependencia exclusivamente psicológica del alcohol en la que se someten a tratamiento los síntomas emocionales.

BETA. Existencia de complicaciones (gastritis, cirrosis) aunque no se registre dependencia física ni psíquica.

GAMMA. Dependencia física y psíquica, pérdida de la capacidad de beber con moderación y pérdida del control.

DELTA. Dependencia física e incapacidad para abstenerse de beber.

ÉPSILON. Alcoholismo periódico (dipsomanía), con las mismas características que la categoría gamma, pero con largos periodos de abstinencia.

DELIRIUM TREMENS

El síndrome de abstinencia del alcohol recibe el nombre de DELIRIUM TREMENS. Es un síndrome grave, potencialmente letal que involucra cambios mentales repentinos y severos (psicosis) o cambios neurológicos (incluyendo convulsiones) producidos al suspender bruscamente la ingesta de bebidas alcohólicas. Aproximadamente el 5% de los pacientes alcohólicos que interrumpen el consumo de forma brusca sufren este síndrome. Tiene una mortalidad cercana al 10%. Generalmente aparece a las 72 horas de haber tomado la última bebida. Existen situaciones en las que puede desarrollarse un Delirium Tremens sin que la persona haya dejado de tomar alcohol, presentando los síntomas y signos propios de este síndrome.

Síntomas   

  • Síntomas de la abstinencia alcohólica

    • alteración o nerviosismo

    • temblor

    • ansiedad

    • irritabilidad o excitabilidad fácil

    • inestabilidad emocional, cambios emocionales rápidos

    • depresión

    • fatiga

    • dificultad para pensar con claridad

    • palpitaciones (sensación de latidos cardíacos fuertes)

    • dolor de cabeza pulsátil generalmente

    • sudoración, en especial en la cara o en las palmas de las manos

    • náuseas

    • vómitos

    • pérdida del apetito

    • insomnio, dificultad para dormir

    • palidez

  • Cambios del estado mental

    • rápidos cambios de humor

    • inquietud

    • incremento de la actividad

    • disminución del período de atención

    • excitabilidad

    • miedo

    • confusión, desorientación

    • agitación, irritabilidad

    • alucinaciones: las visuales con serpientes, insectos, etc. son las más comunes

    • hiperagudeza sensorial (alta sensibilidad a la luz, los sonidos, el tacto, etc.)

    • delirio (pérdida severa y aguda de las funciones mentales)

    • disminución del estado mental

      • estupor, somnolencia, letargo

      • sueño profundo que persiste durante un día o más

      • suele ocurrir después de síntomas agudos

  • Convulsiones

    • usualmente, convulsiones tónico-clónicas generalizadas

    • más comunes durante las primeras 24 a 48 horas

    • más comunes en personas con complicaciones previas por abstinencia alcohólica

  • Temblores corporales

Los síntomas adicionales que pueden aparecer son:

  • Fiebre

  • Dolor estomacal

  • Dolor torácico

Fases 

  • Primera fase:

Comienza entre cinco y seis horas después de dejar de beber. Sus manifestaciones son las siguientes: dolor de cabeza, agitación, temblores graves, náuseas y vómitos, gran sudoración, somnolencia, calambres e incluso alucinaciones.

  • Segunda fase:

Aparece alrededor de las 15 y las 30 horas de la abstinencia al alcohol. Se caracteriza por los anteriores síntomas acompañados de convulsiones.

  • Tercera fase:

Esta es la fase que se conoce como DELIRIUM TREMENS propiamente dicho. Cursa con confusión, ilusiones extrañas, alucinaciones muy perturbadoras, agitación, midriasis (dilatación de las pupilas), diaforesis (excesiva sudoración), taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria por encima de los valores normales), hipertermia (aumento de la temperatura corporal por encima de los 37º C) y taquicardia (incremento del ritmo cardíaco por encima de los 100 latidos por minuto).

Esta fase puede llegar a ser mortal.

¿QUÉ ES UN COMA ETÍLICO?

Un coma etílico es una sobredosis de alcohol, pero hay que diferenciarlo de una intoxicación, ya que el síntoma clave que separa el coma de la intoxicación etílica es la pérdida de consciencia. La situación de coma es muy grave y puede llevar a la muerte de la persona. Se produce cuando la cantidad de alcohol ingerido es mayor que la que nuestro organismo puede soportar, es decir, es tanto el alcohol existente en el torrente sanguíneo que el hígado no puede metabolizarlo y, por tanto, no se puede eliminar.

Suele producirse en personas que no tienen control sobre la bebida y la ingieren de un modo muy rápido o no saben cuando parar de tomar alcohol. También es más frecuente en aquellos individuos que no están acostumbrados a beber, en muchos casos gente de bajo peso o que no ha comido bien ese día. Tras un coma etílico las secuelas cerebrales son muy posibles, e incluso se puede llegar a la muerte en los casos más graves.

¿CÓMO AFECTA EL ALCOHOL A NUESTRO CUERPO?

CEREBRO: Es justamente en el sistema nervioso central donde ejerce el alcohol sus acciones más nocivas El alcohol actúa como un depresor en el cerebro, que es el centro de control del cuerpo, comienza deprimiendo las funciones cerebrales más elevadas como la autocrítica y el autocontrol, siguiendo con la ideación y coordinación motriz, para terminar con las más simples o vegetativas como la respiración y la circulación. Es posible que la persona que ingiere alcohol se sienta alegre durante un tiempo, pero después vendrá un bajón que corresponde al efecto depresor del alcohol. El consumo abusivo prolongado puede producir también tolerancia. La tolerancia es la adaptación del cuerpo a una sustancia, en este caso el alcohol, de tal manera que cada vez necesita consumir más cantidad para sentir los mismos efectos que antes alcanzaba con una cantidad menor. Una de las patologías más típicas que produce es el coma etílico.

CABELLO: El alcohol reduce la presencia de determinados nutrientes en el cuerpo, como el zinc, cuya deficiencia puede provocar la pérdida de cabello, pero además el alcohol es un vasodilatador por lo que tras una noche de ingesta de alcohol puede ser que tu cabello esté más grasiento, e incluso cabe la posibilidad de que experimentes dermatitis seborreica en tu piel.

FRENTE: A medida que el cuerpo comienza a metabolizar el alcohol, el bebedor puede sentirse mareado y acabar con un fuerte dolor de cabeza si bebe en exceso, ya que el alcohol retira agua del cerebro, produciendo cierta deshidratación.

OREJAS: Una persona bajo los efectos del alcohol puede tener dificultades para oir sonidos o identificar de dónde provienen, ya que los recibe de manera distorsionada y con escalas de volumen que no se corresponden con la realidad, lo que les impide reaccionar adecuadamente a lo que sucede en su entorno. Este es uno de los motivos por los cuales es tan alta la proporción de accidentes de tráfico con peatones en estado etílico.

OJOS: El alcohol dilata los vasos sanguíneos de los ojos, enrojeciéndolos. El alcohol afecta también a las señales que los ojos envían al cerebro. La visión se vuelve borrosa y es más difícil calcular la distancia y la velocidad. Muchos conductores y peatones implicados en accidentes de tráfico tienen alcohol en sangre.

BOCA: El alcohol te puede producir cáncer de labio, de boca, de laringe, de esófago, etc. Aunque el cáncer de boca no es una enfermedad muy frecuente, como cualquier otro tipo de cáncer puede ser letal si no se diagnostica a tiempo. El tabaco suele ser el principal causante de esta patología, pero el alcohol y una llaga en la boca que no termina de curar son otros factores de riesgo.

ESÓFAGO: El consumo excesivo de alcohol puede producir vómitos y nauseas que en exceso pueden causarle grandes patologías al esófago como cáncer de esófago o rotura esofágica (síndrome de Boerhaave): Este síndrome consiste en la rotura espontánea del esófago, que ocurre sobre todo como consecuencia de un violento vómito. Se ha relacionado con los aumentos bruscos de la presión intraabdominal y con la hernia de hiato. Es más frecuentemente observado en pacientes alcohólicos o que abusan de la comida. Es considerada como la más letal de todas las perforaciones del tracto digestivo. Los síntomas son vómitos, dolor torácico y enfisema subcutáneo cervical.

Es considerada como la más letal de todas las perforaciones del tracto digestivo. Los síntomas son vómitos, dolor torácico y enfisema subcutáneo cervical.

Su tratamiento es quirúrgico con creación de una diversión esofágica o la realización de una esofagostomía (Intervención que consiste en suturar la pared del esófago cervical a la piel del lado izquierdo del cuello, para impedir el paso de la saliva o de lo deglutido hacia el esófago torácico, o bien tras la extirpación del mismo, cuando no es posible o conveniente sustituir el esófago por otra víscera (estómago o colon).

PÁNCREAS: El exceso de alcohol irrita la mucosa duodenal, en donde desemboca el conducto excretor del páncreas, perturbando así el libre flujo del jugo pancreático. Por este mecanismo asociado a otros factores puede producirse afecciones del curso agudo, muchas veces fatal, llamadas pancreatitis aguda o pancreatitis crónica con brotes agudos.

HÍGADO: La ingestión de bebidas alcohólicas puede ocasionar con el tiempo una grave afección hepática llamada cirrosis, cuya evolución es lenta pero fatal. La mayor parte de alcohol consumido se metaboliza en el hígado (el resto se elimina a través del aliento, la orina, el sudor…), que como promedio sólo puede metabolizar entre ocho y diez gramos de alcohol por hora en adultos. Si la cantidad de alcohol es mayor el hígado deja de metabolizar bien. Si el cuerpo no puede procesar todo el alcohol contenido en el organismo, la persona entra en coma etílico, que puede ser mortal. La cirrosis es una enfermedad que puede pasar desapercibida hasta que alcanza un estado muy avanzado, ya que sus síntomas no son necesariamente evidentes. El apetito está disminuido, el sujeto queda satisfecho con solo beber, no consumiendo la cantidad indispensable de alimentos; de este modo se producen avitaminosis y otras carencias que disminuyen la capacidad antitóxica y metabolizadora del hígado, el cual se ve seriamente dañado por el alcohol. Tras un cierto periodo de tiempo el consumo abusivo del alcohol mata las células del hígado, y es entonces cuando se desarrolla la cirrosis El consumo abusivo prolongado de alcohol puede provocar cáncer de hígado y otros tipos de cáncer.

INTESTINO: Es principalmente a través del intestino delgado por donde el alcohol pasa al torrente sanguíneo. Hay que tener en cuenta que el alcohol es un irritante de la mucosa gástrica, por lo que puede provocar náuseas, retortijones, úlceras, dolor abdominal y diarrea. Se aconseja consumir alimentos antes de ingerir alcohol, puesto que los alimentos ralentizan el paso del alcohol al torrente sanguíneo.

CORAZÓN: La ingesta moderada de alcohol modifica los niveles de lípidos, elevando especialmente el colesterol-HDL o colesterol bueno, y los niveles de algunas proteínas de la coagulación, impidiendo la formación de trombos. Estos mecanismos explican parte importante de la disminución del riesgo de mortalidad cardiovascular y cerebrovascular obstructiva en bebedores moderados.

El consumo rápido de grandes cantidades de alcohol puede alterar el ritmo cardíaco y producir ahogos.

El consumo abusivo de alcohol es la causa responsable de un tercio de los casos de cardiomiopatía.

ÓRGANOS SEXUALES: Beber alcohol puede afectar al rendimiento sexual, lesionar las células germinativas que intervienen en la descendencia, siendo causa de infertilidad y pérdida de la potencia sexual. Además, dado que el alcohol afecta a la capacidad de toma de decisiones, las personas embriagadas pueden tener relaciones sexuales sin protección, o relaciones sexuales de las que se arrepentirán más adelante y que pueden provocar embarazos no deseados o el contagio de enfermedades de transmisión sexual. En mujeres el consumo abusivo de alcohol puede retrasar el periodo. En los hombres puede ocasionar problemas de erección.

PIEL: El alcohol deshidrata el cuerpo con consecuencias negativas para la piel y para el aspecto en general. El alcohol dilata los vasos sanguíneos situados bajo la superficie de la piel, haciéndolos visibles en la nariz y las mejillas y afeando el rostro, estimulando la secreción de grasa y dando lugar a seborrea tanto en la piel como en el cabello.

AXILAS: El alcohol se excreta también en forma de olor corporal y mal aliento, lo que origina un malestar para las personas que rodean al individuo alcoholizado, dando lugar a un rechazo social.

BRAZOS: Cuando una persona consume alcohol puede que sufra falta de coordinación y pérdida del equilibrio, con lo que se agrava la probabilidad de sufrir accidentes. Está demostrado que el alcohol es el culpable de casi el 30% de los ingresos hospitalarios, sobre todo en los servicios de urgencias.

MANO: El alcohol “idiotiza las manos”, es decir, reduce los reflejos, incluso con la primera copa. Esta es la causa por la que está prohibido conducir o manejar máquinas en estado de embriaguez.

PIERNAS: Cuando bebes alcohol tu equilibrio y tu coordinación se ven afectados, por eso cosas tan sencillas como andar en línea recta, cruzar la carretera, montar en bici, en moto, conducir…, se tornan en una misión casi imposible, por todo esto es muy fácil sufrir accidentes durante los efectos del alcohol.

SUEÑO: El alcohol suprime la fase REM (“movimiento rápido en el ojo, en inglés”) del sueño; dado que ésta es la fase más importante del sueño, el consumo de alcohol puede deteriorar la calidad del reposo nocturno, produciendo insomnio y trastornos del sueño que mermarán la calidad de vida del afectado. Si estos trastornos se prolongan en el tiempo pueden desarrollarse problemas psicológicos graves, así como nerviosismo, depresión e incluso afecciones cardíacas importantes.

PESO: El alcohol es uno de los productos que más calorías contiene, tan sólo las grasas tienen más calorías por gramo que el alcohol. Un consumo abusivo y prolongado puede hacer ganar peso e incluso llegar al punto de provocar obesidad.

 Aviso legal | Requisitos técnicos | Créditos | Buscador