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Términos importantes

USO

Por uso entendemos aquella modalidad en la que se consume de vez en cuando, sin que aparezca ningún síntoma de tolerancia. Los riesgos son menores, pero pueden existir, incluso ser graves, ante determinadas drogas.

TOLERANCIA

Es la facultad que tiene el organismo, a través del tiempo, de poder soportar dosis elevadas de una droga. La tolerancia es un estado de adaptación por el cual el organismo puede absorber una cantidad de droga que para una persona no adicta sería altamente tóxica o incluso mortal. La tolerancia se pone de manifiesto cuando para poder producir el mismo efecto, demanda una dosis mayor de droga.

HÁBITO

Es la adaptación del organismo a la droga. En el transcurso del tiempo, la misma dosis tiende a disminuir el efecto. Esto implica que para mantener un mismo nivel de respuesta, se deberá incrementar progresivamente el consumo.

ABUSO

El abuso de una droga es un concepto relacionado con el de dependencia pero no igual. Una persona abusa de una droga cuando, a pesar de que no presenta dependencia física ni psicológica, el consumo le expone a riesgos físicos, o consume en situaciones inapropiadas (aparece bajo los efectos de una sustancia en el trabajo, o conduce en estado de embriaguez, etc.); o ha tenido problemas legales por causa de la sustancia (peleas bajo efectos de drogas, destrucción de propiedades, etc.); o  ha comenzado a presentar alteraciones en su funcionamiento diario (no acude a trabajar tras una gran intoxicación, etc.); o persiste el consumo a pesar de que la gente de su entorno, familiares y amigos le insisten en que lo deje o el tema de las drogas le provoca continuas disputas con los allegados. El abuso de sustancias tiene por lo tanto riesgos físicos y es un camino que conduce directo a la dependencia.

DEPENDENCIA

Cuando alguien siente o cree que no puede vivir sin una sustancia, y la utiliza en forma permanente y de manera compulsiva a pesar de las consecuencias negativas procedentes de su consumo.

DEPENDENCIA PSIQUICA

Se caracteriza por la necesidad de consumir droga para desarrollar todas las actividades. Produce una situación en la que existe un sentimiento de satisfacción y un impulso que exigen la administración regular o continua de determinada sustancia para evitar malestares a nivel mental y del estado anímico.

DEPENDENCIA FISICA

Es un estado de adaptación del organismo que, llegado a este punto, produce síntomas intolerables de abstinencia en caso de que se suspenda la ingestión de la droga. En este caso el tóxico ya está incorporado a la fisiología del individuo y es un elemento vital e imprescindible como el sodio, el potasio, etc. Se dan casos en los que la brusca supresión de la droga produce un colapso e incluso la muerte.

SÍNDROME DE ABSTINENCIA

Se manifiesta como angustia y ansiedad, en el caso de la dependencia psíquica, y con síntomas como aceleración del pulso, alteraciones pupilares, sudor copioso, trastornos intestinales, vómitos, temblores, calambres y agitación, en el caso de la dependencia física. Ese malestar general agudo desaparece cuando se ingiere otra vez el tóxico habitual.

Presenciar el síndrome de abstinencia en una persona que ha desarrollado una completa dependencia física y psíquica respecto de los opiáceos (opio, morfina o heroína) es desgarrador. Unas doce horas después de la última ingestión de droga el toxicómano empieza a sentirse trastornado. Se apodera de él una sensación de intranquilidad, bosteza, tiembla y suda simultáneamente. Al mismo tiempo lagrimea y exuda un líquido por la nariz, que el adicto describe como “agua caliente subiendo por la boca”. Después sufre durante horas unas sacudidas irregulares, en un sueño desasosegado e intranquilo, conocido entre los toxicómanos con el nombre de “sueño de anhelo”. Cuando se despierta ya han pasado dieciocho o veinticuatro horas desde la última toma. Empieza entonces a sumergirse en los abismos más profundos de su infierno personal.

Los bostezos pueden ser tan violentos como para dislocar la mandíbula. De la nariz manan mucosidades acuosas y gran cantidad de lágrimas fluyen de los ojos. Las pupilas aparecen enormemente dilatadas, el vello del cuerpo está erizado, la piel se muestra fría y presenta la típica “carne de gallina”, y los intestinos empiezan a actuar con un ímpetu insospechado. Oleadas de contracciones pasan a través de las paredes del estómago y causan vómitos explosivos, frecuentemente teñidos de sangre. Estas contracción es son tan violentas que la piel del abdomen parece arrugada y llena de nudos. El dolor abdominal se va incrementando y los calambres intestinales, que se suceden sin cesar, llegan a provocar más de sesenta deposiciones acuosas.

Treinta y seis horas después de la última ingestión de droga el toxicómano ofrece un aspecto verdaderamente pavoroso. En un esfuerzo desesperado por disminuir los escalofríos que le recorren el cuerpo, se cubre con todas las mantas que halla a su alcance. Se agita involuntariamente. Durante este período del síndrome, el toxicómano no puede dormir ni descansar. O bien se levanta y camina de un lado hacia otro, o bien se echa en el suelo cuando los calambres son más fuertes. Salvo que se trate de un individuo excepcionalmente estoico, y de hecho, pocos toxicómanos lo son, grita con desesperación.

La cantidad de líquido que segrega por los ojos y por la nariz es enorme; la de fluido procedente del estómago y de los intestinos es muy abundante y el sudor que excreta el cuerpo alcanza para empapar la ropa de la cama y el colchón. El toxicómano siente durante este período crítico permanentes orgasmos que lejos de causarle placer, son dolorosos. Sin comer ni beber, adelgaza rápidamente y en veinticuatro horas puede perder hasta cinco kilos. La debilidad puede llegar a impedirles levantar la cabeza.

En algunos casos los médicos temen la muerte y les suministran algo de droga. Entonces es sorprendente ver cómo alguien que estaba en un estado lamentable, de pronto se transforma por completo y hasta sonríe. Se trata, por supuesto, de un engaño. Si no se le vuelve a dar droga, los síntomas aparecen en pocas horas. Si se insiste en la abstinencia, los síntomas van cediendo en seis o siete días. Después, el paciente queda extenuado y por lo general con una colitis persistente. (Texto original del libro “Las Drogas y los Adolescentes”, de Pablo Rossi).

SOBREDOSIS

Es la intoxicación aguda grave que aparece cuando se supera el límite de toxicidad en el organismo. Va en función de la dosis de droga tomada, su composición, su pureza, si está adulterada y las variables corporales individuales como el peso, metabolismo y tolerancia de cada individuo.

POLITOXICOMANÍA O POLICONSUMO

Se produce cuando el sujeto se administra una variada gama de sustancias con el objetivo explícito de mantener alteradas sus funciones mentales. En muchos casos existe una droga principal que sustenta la dependencia, y unas drogas secundarias que la complementan o la sustituyen en situaciones de no disponibilidad. Actualmente es raro encontrar un consumidor de una sola droga.

FLASHBACK

Los efectos del consumo de ciertas sustancias alucinógenas pueden reaparecer hasta después de varios meses de haber abandonado el uso. La forma inesperada de la recurrencia puede traer serios trastornos como accidentes o acciones criminales involuntarias.

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